Archive for 21 diciembre 2015

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De una buena peda no pasa

Sábado 11 de julio
Qué horrible día. Monótono. Llevar a los niños a su clase de natación no tiene ningún chiste. Regresar y hacer la despensa, menos. Tal vez lo mejor de la mañana fue haber escuchado a Claudio Arrau tocar los Preludios de Chopin. Dios mío, qué gran música. No pude evitarlo, nunca lo había hecho. Pero ahora me miro hacerlo: ir hasta la cantinita de mi marido y prepararme un ron como él lo hace. Guácala, me quedó horrible. La primera. La segunda ya me quedó mejor. Ahorita me estoy tomando la tercera. Y creo que voy por la cuarta. No sé qué tenga la bebida que te relaja tanto y te ayude a soportarte (¡dije “soportarte”!). Pero no se te vaya a ocurrir verte al espejo cuando estés tomando. Se ve una cosa horrible. Toda sudorosa y brillante como una charola de plata. En eso se convierte tu cara. Además las sombras y el rímel se caen, y adiós rouge. O quizás el problema es la cantidad. Quiero decir, que con dos copas como máximo no hay problemas del ridículo. Una va al baño y luego de una manita de gato ya no hay ningún problema. Porque tiene una el pulso firme. Pero ya con cuatro. ¡Ay, Dios! Todo se puede venir abajo. Qué suerte. De verdad qué suerte, que se me ocurrió beberme estas copas. De mis hijos no hay problema. Están con su tía Ximena. Ella me prometió que los iba a recoger a la natación. Ojalá no me hable con su vocecita de rata chillona para decirme que algo le pasó. Porque es de una incumplida que qué barbaridad. Pero no. Ya me hubiera hablado. Ahorita está en el Desierto de los Leones. Con sus hijos y los míos. Le encanta presumir su camionetota. Por eso los lleva a todos. Y que luego los iba a llevar a un espectáculo para niños. Qué horror. Qué lindo que los lleve pero qué horror llevarlos. Se requiere mucha paciencia para eso. Y mucho dinero. Es dinero tirado a la calle. Peso sobre peso. Oír a diez mil niños en tu coche. Guácala. No creo que nadie en sus cabales lo soporte. Le voy a hablar a Miguel Ángel. El otro día fue su cumpleaños. Me acordé. Porque el 4 de julio lo celebrábamos en la cama. Algo que el pazguato de mi marido ni se imagina. Para él todo es rutina aburrida. Pero si le marco me va a pedir que lo vea y no me voy a aguantar las ganas de decirle por supuesto, si me la paso pensando en ti. Ven a mis brazos y te hago un lugar en mi cama. Te doy una mamada que no te la vas a acabar. O mejor que me invite unos tragos y nos vamos a un hotel. Nunca lo he hecho pero cómo me encantaría hacerlo. No por ponerle el cuerno al pazguato de mi marido. Sino por la pura emoción. Pocas cosas tan excitantes como hacer cosas prohibidas. Le voy hablar y al mismo tiempo me voy a masturbar. Algo que a él le encanta. Para él yo era la peli de las chaquetas. Se la pasaba masturbándose a mi salud. Me lo decía. Me hablaba por teléfono para decírmelo. Y para calentarme. Y yo feliz de la vida. Todo el tiempo con el dedo adentro. Puta madre. Ya me acabé la cuarta. ¿Me tomo la quinta?¿Y si viene mi marido? No tiene nada de malo. Una esposa también necesita echarse sus drinks. Para sentirse deseada. Total. De una buena peda no pasa.

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Perra

Es más perra la mujer que la perra.
Una perra jamás te traiciona.
Siempre está a tu lado.
Siempre dará la vida por ti.
Basta con que le truenes los dedos
para que la perra venga hasta ti.
Sin promesas.
Sin dinero de por medio.
Llegues a la hora que llegues.
La perra te moverá la cola.
Jamás te reclamará.
A cambio de nada.
Ni siquiera que le acaricies
la cabeza.

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